El tercer día ni me acuerdo como empezó, si tarde o temprano. Creo que logre sobrevivir unas horas más al despertador natural que era el horno de mi carpa a las 8 de la mañana.
Lo único que se es que se día en nuestra agenda, tenia que ser el “tranquilo”.
Parte de la gracia de las vacaciones, son esos pequeños imprevistos. Este día empezaría con uno grande. Avanzada la mañana (no mucho igual), los chicos querían investigar el camino aledaño al campamento. No la ruta que nos llevaba,si no el bosquecito que subía empinadamente su costado. Parecía una travesía simple y divertida, y como estábamos al pedo antes de comer, me uní sin discutir. Así es como los cuatro hombres (jajajaja hombres jajajajaja) del campamento y gLUp empezamos la travesía. Compramos un agua por si la cosa se hacia para largo y cruzamos la ruta acompañados, por quien si no, por Roque. La subida empezó tranca. Era empinado y con muchas raíces, pero nuestra energía era mucha y anduvimos rápido y jodiendo bastante. Primero llegamos a unas rocas interesantes, eran lindas y daba un recuerdo del final de “la comunidad del anillo”. Pero nuestra primera sorpresa fue que no era la última escala. El cerro parecía seguir metros más, y no fáciles. Los subimos hasta la roca más alta. Que solo era mirador para un cerro que era muy aledaño pero bastante más alto. Nuestro instinto aventurero ya era grande, o por lo menos, mas grande que nuestro cansancio y nuestras piernas que decían “y pensar que ser el día de descanso” (las piernas hablan así medio en indio, piensen que mucha inteligencia no pueden tener sin tener cerebro), así que subimos hasta el punto más alto del otro cerro. Ahí justo al lado de la cruz iniciamos un set de fotografía que fue desde la herejía pura, hasta la pelotudez pura. Y en pocos minutos fuimos: escaladores de alta montaña, Mesías y una tapa de disco de un grupo de rock/pop/folk. Todo en unas 20 fotos boludisimas. Todo esto ultimo en la cima del cerro, que sin saberlo en ese momento, fue el mas alto que habíamos logrado subir.
La bajada fue interesante. A los pocos segundos ya Roque, Juli gLUp y yo (el perro por delante) habíamos tomado una buena delantera. Como no era una carrera pensamos en esperar a los dos rezagados, que después de recapacitar, los dejamos solos para que charlen como buenos amigos (si se que sonó gay…pero teniendo en cuenta todo con lo que jodimos durante el campamento fue lo menos gay que voy a decir). Entonces seguimos nuestro curso, que era trazado, por quien más, que nuestro fiel can. El cual claramente conocía a la perfección sus tierras. No solo nos llevo por un camino menos borroso que el de ida, si no también más corto y rápido. Perro de mierda, estaba empezando a quererlo un poco. El problema es que los dos rezagados no tenían a roque. Y su camino fue más largo y complicado. Imagínense que llegamos rápido como para cambiarnos, organizar el morfi y hasta jugar partidas entre dos campeones mundiales de ajedrez antes que los chicos arribaran al campamento.
Así volvieron los pibes: calientes. Por suerte mi instinto peronista hizo que los comprara rápidamente con un helado y que la rabia se fuera para los otros dos energúmenos, que tomaban algo en el kiosco proveeduría de Diego.
Así paso el almuerzo, otra vez finamente preparado por los dos maestros del a cocina que resultamos ser Sol y yo (que más que cocinero era el ayudante bobo de el Gourmet.com).
Y ahí vino un merecido descanso. Ya no me acuerdo como fue, pero seguro, de productivo, muy poco.
Al llegar la tardecita larga y luego de un partido de truco perdido, otro ganado y otro por jugar de parte del equipo gLUp y yo contra Dani(el señor de la gran suerte) y Juli. Nos dispusimos a prepararnos para las tan prometidas piletas. Estaban a solo 2 cuadras (si se le puede llamar cuadras a lo que recorrimos de ruta) y valían muy barato. La verdad una de esas gangas, que, no por nada, tooooooooooooodos nos las habían recomendado.
Una vez pasado la terriblemente extensa, cautelosa y completísima revisada medica, consistente en: “a ver abrí los dedos……listo no tene` nada pibe”, muy poco seguros de la higiene general de la pileta, entramos en el complejo. Ahí descubrimos que le tandilense promedio no suele nadar. Raro ya que desde el inicio del viaje los locales nos demostraban como ellos (con excepción de los enfermos del counter) tenían una vida deportiva mucho mayor y una calidad atlética muy superior. Digamos que nos hacían sentir unos gordos inútiles. Pero en este caso no. En este caso los Tandilenses preferían, en su gran mayoría, apreciar el agua desde la orilla y la proporción de metidos en la pileta por sobre los que estaban afuera era mucho menor. Obvio que no nos quejamos, era interesante poder hacer unos “largos” en la pileta de 50 metros. Bah eso parecía. Porque justamente cuando Juli y yo quisimos no sentirnos menos que el tandilense promedio y su estado atlético, corriendo una carrera en estilo libre por 100 metros, descubrimos que apenas llegábamos a los 50 en un largo y casi muriendo entre medio. Con mis piernas, y ahora, brazos pidiendo que no se me vuelva a ocurrir otro día “tranqui”, decidimos hacer diferentes pelotudeces. Primero quise desquitarme un poco de gLUp, que, mientras en el suelo me demostraba habilidad superior para cualquier acrobacia, y me dejaba como un boludo demostrando que una balanza humana esta mas lejos de mi que el premio novel de física, en el agua yo estaba en ventaja. Siempre fue mi elemento, en el agua hasta yo parezco menos torpe. Y bueno gLUp no sabe nada de nado (valga la redundancia redundante). Así es que por primera vez yo pude hacer una vertical…¡Y ella no!
Pero basta de bardeos gratuitos a miembros del personal estable. Después de nuestra sección de fotos pelotudas, ya el agua que empezó siendo suficientemente fría para mantener una coca cual heladera, ahora ya era suficientemente fría para congelar a un Mamut. Es por eso que emprendimos la salida. Primero lenta y después, apurada por los guardas que nos avisaban que la cosa cerraba. Es así como la tarde piletera terminaba, pero dejaba dos cosas: la primera una observación interesante, la diferencia de edad de la pareja tandilense común es grande…o sea mucho viejo verde con pendeja. La segunda cosa fue la frase del día: “Miren es el sueño de un cura” dijo Juli al ver a un infante de unos 2 años corriendo desnudo a una pelota en una de las piletas mas bajitas. Siendo esta una de las tantas frases anticlericales (si aunque no lo crean, existe esta palabra) con las que le rompimos a gLUp en más de un momento.
Volvimos bastante rompidos (no, esta no existe) la verdad. Pero el día no terminaba. Como quedaba tiempo pensamos en, por que no, hacer la prometida pizza al a parrilla. Ya les adelanto, el gran manjar del viaje.
Mientras íbamos para el centro, dejamos a gLUp y a Dani para que se vayan encargando de la masa y del fuego llegado el caso. El viaje al centro fue interesante. Primero Mati descubrió su nuevo amor de verano, las exclusivas de carrefour: ¡¡3D con el viejo sabor!! Y además mientras encontramos a un novio para nuestro homosexual amigo canino: Roque. Un perro negro que entre el amor nos siguió al campamento, mientras el dueño del lugar justo nos encontraba puteandonos por llevar otro perro al lugar ¡¡¡Pero si ni a Roque lo manejabamos!!! Bueno la vida es así.
Llegamos al campamento viendo a Dani y a gLUp mientras hablaban con nuestro amigo Diego. Supusimos que la cosa iba bien en marcha. Pero no, no había ni fuego ni bollitos de masa. Claro que gLUp si amasó, pero hasta ahí llegó (mira mamá me salió un verso sin esfuerzo). Y después las historias de Diego fueron, aparentemente, tan interesantes como para que los dos colguetis no vinieran si no hasta que el fuego estuviera prendido (cosa que les aseguro no fue nada fácil, requirió de extenso planeamiento, varias servilletas quemadas y un poder de abanicación de Juli de 34000 abanicazos por minuto o sea APM) y las masa ávidamente amasada. Igual se los perdona a los purretes.
Así es como comimos pizza con ferne con cola. Una combinación un tanto catastrófica al estomago pero una tormenta de sabor, parafraseando al Bambi.
Es así como nos fuimos a dormir. Bah es un decir, No solo la cena duro hasta tarde, si no que en las carpas dormir fue lo menos que hicimos. No hubo nada raro, pero de parte de algunos hubo un pelotudeo que duró hasta largas horas de la madrugada hablando de la vida y de Perón. Todo hasta que Sol nos callara amablemente a algunos y violentamente a su chico: Juli.
La idea no fue la mejor, porque de esa noche se suponía que venia el descanso suficiente para le día mas extenuante que estaba por venir.
Lo único que se es que se día en nuestra agenda, tenia que ser el “tranquilo”.
Parte de la gracia de las vacaciones, son esos pequeños imprevistos. Este día empezaría con uno grande. Avanzada la mañana (no mucho igual), los chicos querían investigar el camino aledaño al campamento. No la ruta que nos llevaba,si no el bosquecito que subía empinadamente su costado. Parecía una travesía simple y divertida, y como estábamos al pedo antes de comer, me uní sin discutir. Así es como los cuatro hombres (jajajaja hombres jajajajaja) del campamento y gLUp empezamos la travesía. Compramos un agua por si la cosa se hacia para largo y cruzamos la ruta acompañados, por quien si no, por Roque. La subida empezó tranca. Era empinado y con muchas raíces, pero nuestra energía era mucha y anduvimos rápido y jodiendo bastante. Primero llegamos a unas rocas interesantes, eran lindas y daba un recuerdo del final de “la comunidad del anillo”. Pero nuestra primera sorpresa fue que no era la última escala. El cerro parecía seguir metros más, y no fáciles. Los subimos hasta la roca más alta. Que solo era mirador para un cerro que era muy aledaño pero bastante más alto. Nuestro instinto aventurero ya era grande, o por lo menos, mas grande que nuestro cansancio y nuestras piernas que decían “y pensar que ser el día de descanso” (las piernas hablan así medio en indio, piensen que mucha inteligencia no pueden tener sin tener cerebro), así que subimos hasta el punto más alto del otro cerro. Ahí justo al lado de la cruz iniciamos un set de fotografía que fue desde la herejía pura, hasta la pelotudez pura. Y en pocos minutos fuimos: escaladores de alta montaña, Mesías y una tapa de disco de un grupo de rock/pop/folk. Todo en unas 20 fotos boludisimas. Todo esto ultimo en la cima del cerro, que sin saberlo en ese momento, fue el mas alto que habíamos logrado subir.
La bajada fue interesante. A los pocos segundos ya Roque, Juli gLUp y yo (el perro por delante) habíamos tomado una buena delantera. Como no era una carrera pensamos en esperar a los dos rezagados, que después de recapacitar, los dejamos solos para que charlen como buenos amigos (si se que sonó gay…pero teniendo en cuenta todo con lo que jodimos durante el campamento fue lo menos gay que voy a decir). Entonces seguimos nuestro curso, que era trazado, por quien más, que nuestro fiel can. El cual claramente conocía a la perfección sus tierras. No solo nos llevo por un camino menos borroso que el de ida, si no también más corto y rápido. Perro de mierda, estaba empezando a quererlo un poco. El problema es que los dos rezagados no tenían a roque. Y su camino fue más largo y complicado. Imagínense que llegamos rápido como para cambiarnos, organizar el morfi y hasta jugar partidas entre dos campeones mundiales de ajedrez antes que los chicos arribaran al campamento.
Así volvieron los pibes: calientes. Por suerte mi instinto peronista hizo que los comprara rápidamente con un helado y que la rabia se fuera para los otros dos energúmenos, que tomaban algo en el kiosco proveeduría de Diego.
Así paso el almuerzo, otra vez finamente preparado por los dos maestros del a cocina que resultamos ser Sol y yo (que más que cocinero era el ayudante bobo de el Gourmet.com).
Y ahí vino un merecido descanso. Ya no me acuerdo como fue, pero seguro, de productivo, muy poco.
Al llegar la tardecita larga y luego de un partido de truco perdido, otro ganado y otro por jugar de parte del equipo gLUp y yo contra Dani(el señor de la gran suerte) y Juli. Nos dispusimos a prepararnos para las tan prometidas piletas. Estaban a solo 2 cuadras (si se le puede llamar cuadras a lo que recorrimos de ruta) y valían muy barato. La verdad una de esas gangas, que, no por nada, tooooooooooooodos nos las habían recomendado.
Una vez pasado la terriblemente extensa, cautelosa y completísima revisada medica, consistente en: “a ver abrí los dedos……listo no tene` nada pibe”, muy poco seguros de la higiene general de la pileta, entramos en el complejo. Ahí descubrimos que le tandilense promedio no suele nadar. Raro ya que desde el inicio del viaje los locales nos demostraban como ellos (con excepción de los enfermos del counter) tenían una vida deportiva mucho mayor y una calidad atlética muy superior. Digamos que nos hacían sentir unos gordos inútiles. Pero en este caso no. En este caso los Tandilenses preferían, en su gran mayoría, apreciar el agua desde la orilla y la proporción de metidos en la pileta por sobre los que estaban afuera era mucho menor. Obvio que no nos quejamos, era interesante poder hacer unos “largos” en la pileta de 50 metros. Bah eso parecía. Porque justamente cuando Juli y yo quisimos no sentirnos menos que el tandilense promedio y su estado atlético, corriendo una carrera en estilo libre por 100 metros, descubrimos que apenas llegábamos a los 50 en un largo y casi muriendo entre medio. Con mis piernas, y ahora, brazos pidiendo que no se me vuelva a ocurrir otro día “tranqui”, decidimos hacer diferentes pelotudeces. Primero quise desquitarme un poco de gLUp, que, mientras en el suelo me demostraba habilidad superior para cualquier acrobacia, y me dejaba como un boludo demostrando que una balanza humana esta mas lejos de mi que el premio novel de física, en el agua yo estaba en ventaja. Siempre fue mi elemento, en el agua hasta yo parezco menos torpe. Y bueno gLUp no sabe nada de nado (valga la redundancia redundante). Así es que por primera vez yo pude hacer una vertical…¡Y ella no!
Pero basta de bardeos gratuitos a miembros del personal estable. Después de nuestra sección de fotos pelotudas, ya el agua que empezó siendo suficientemente fría para mantener una coca cual heladera, ahora ya era suficientemente fría para congelar a un Mamut. Es por eso que emprendimos la salida. Primero lenta y después, apurada por los guardas que nos avisaban que la cosa cerraba. Es así como la tarde piletera terminaba, pero dejaba dos cosas: la primera una observación interesante, la diferencia de edad de la pareja tandilense común es grande…o sea mucho viejo verde con pendeja. La segunda cosa fue la frase del día: “Miren es el sueño de un cura” dijo Juli al ver a un infante de unos 2 años corriendo desnudo a una pelota en una de las piletas mas bajitas. Siendo esta una de las tantas frases anticlericales (si aunque no lo crean, existe esta palabra) con las que le rompimos a gLUp en más de un momento.
Volvimos bastante rompidos (no, esta no existe) la verdad. Pero el día no terminaba. Como quedaba tiempo pensamos en, por que no, hacer la prometida pizza al a parrilla. Ya les adelanto, el gran manjar del viaje.
Mientras íbamos para el centro, dejamos a gLUp y a Dani para que se vayan encargando de la masa y del fuego llegado el caso. El viaje al centro fue interesante. Primero Mati descubrió su nuevo amor de verano, las exclusivas de carrefour: ¡¡3D con el viejo sabor!! Y además mientras encontramos a un novio para nuestro homosexual amigo canino: Roque. Un perro negro que entre el amor nos siguió al campamento, mientras el dueño del lugar justo nos encontraba puteandonos por llevar otro perro al lugar ¡¡¡Pero si ni a Roque lo manejabamos!!! Bueno la vida es así.
Llegamos al campamento viendo a Dani y a gLUp mientras hablaban con nuestro amigo Diego. Supusimos que la cosa iba bien en marcha. Pero no, no había ni fuego ni bollitos de masa. Claro que gLUp si amasó, pero hasta ahí llegó (mira mamá me salió un verso sin esfuerzo). Y después las historias de Diego fueron, aparentemente, tan interesantes como para que los dos colguetis no vinieran si no hasta que el fuego estuviera prendido (cosa que les aseguro no fue nada fácil, requirió de extenso planeamiento, varias servilletas quemadas y un poder de abanicación de Juli de 34000 abanicazos por minuto o sea APM) y las masa ávidamente amasada. Igual se los perdona a los purretes.
Así es como comimos pizza con ferne con cola. Una combinación un tanto catastrófica al estomago pero una tormenta de sabor, parafraseando al Bambi.
Es así como nos fuimos a dormir. Bah es un decir, No solo la cena duro hasta tarde, si no que en las carpas dormir fue lo menos que hicimos. No hubo nada raro, pero de parte de algunos hubo un pelotudeo que duró hasta largas horas de la madrugada hablando de la vida y de Perón. Todo hasta que Sol nos callara amablemente a algunos y violentamente a su chico: Juli.
La idea no fue la mejor, porque de esa noche se suponía que venia el descanso suficiente para le día mas extenuante que estaba por venir.
te olvidaste de contar que cuando veniamos del centro, Mati y yo hicimos una competencia de Hamacas y la primera empatamos y la segunda tambien, y vos no quisiste jugar, no se porque.
ResponderEliminarbueno contalo en TU vercion del dia...
ResponderEliminarHabia solo dos amacas y ademas yo juego no por competencia si no pro divertirme(????)
no te lo crees ni vos robby!!! que no te gusta la competencia??? te quedaste calenchu el dia de los botes!!
ResponderEliminara pesar de que hubo mucho bardeo hacia mi persona...muy buena la entrada
y si yo no soy un pez en el agua que queres??
aah otra cosa! si hubieses probado las papas fritas que hizo diego vos tambien hubieras mandado todo a la mierda con sutileza como hice yo
una ultima cosa: para resarcirnos dani y yo lavamos asi que no te quejes tanto!!!
No me queje primero describi la situacion. Segundo labaron las bolas! lo dejaron al pobree mati haciendolo (detalle aque habia omitido para dejar de bardearla). El bardeo no fue tanto solo fue por esa situacion nombrada. Lo de la pileta solo fue una descripcion de como en ese caso y solo en ese caso me senti mas habilidoso que vos en una destreza fisica.
ResponderEliminarLo de la competencia: crei que el (????) era claro sobre l oque realmente pensaba mi espiritu competitivo. De la carrera ya hablaremos en entradas siguientes