6.2.10

Día 2: El dia mas largo del mundo. Roque estaba ahí. Por Roberto Françoise

Juli, descubrí en este viaje, tiene una capacidad maravillosa de cómo describir algo en palabras simples pero certeras. Por ejemplo, su definición de las duchas (una esperada pro los que no las habíamos visto y sufrimos temor a las instalaciones sanitarias de un camping): Es un cuarto grande, con 5 duchas y 10 canillas, 5 para fría y 5 para caliente. Al instante uno duda si olvido parte del a descripción, con cosas como, “paredes”, o “cortinas”. Pero no, Ya lo dije es correcto al describir, no le había faltado nada en su reporte, solo le faltaba a las duchas esos tan importantes elementos. Bueno también fue así de sencillo acertado cuando le pedimos, quienes no lo conocíamos, una definición de cómo es Mati, el ultimo miembro en sumarse a las furiosa expedición. El respondió: “Mati es un colgado, le estas hablando de algo y salta con ¡Mira, mira, esa piedra es linda!”. Bueno cambiando el ejemplo, a tan solo poquísimas horas de conocer a Mati, no pude dejar de notar lo cierto de la aseveración del señor Julián. También descubrí Lugo lo real de lo de las duchas, pero ojo si no había nadie, estaba para gritar, escaso de ropa, freeedoooom (Como William Wallas o como la canción, lo dejo a su gusto) en la ducha mas grande que uno puede pensar.

Y es así como Mati llego, temprano. Ojo mas temprano de lo que empezó mi día les aseguro. Si mi día ya se noto largo para mi, que me despertó el saliente sol del Este a las 8 de la mañana (mostrando que nuestros cálculos de donde estaban los puntos cardinales eran un chiste al lado de una brújula que nadie se digno a llevar), imagínense para los mártires que esperaron al recién llegado a las 5 de la matina.

De hecho durante mi dormida es que pasó uno de los hechos que marcaron el futuro del campamento y por lo tanto, tengo que relatarlos aunque sea de forma ajena. Ya el día anterior Dani(quien es, claramente, el sociable del grupo, porque hizo amistades tanto con personas, como con perros y un pibe que estaba como en el medio) había estado jugando con “Wendy” una perrita negra que se nos acerco a las carpas y termino durmiendo con nosotros. En este día a la mañana, la jauría aumentó, sumándose “Porfilio” y finalmente Roke. Aparentemente estos tres perros, se entretuvieron inventando la división del trabajo canina, robándose uno al otro la rama hasta devolverla a quien la había tirado (Como el último de estos era, el llamado, Porfilio, se lo renombró cómo Patrón-Porfilio). De esto quizás quedaba solo una anécdota de la diversión canina. Sin embargo quedo mucho más. Mientras que Wendy y Patron-Porfilio, se fueron hacia otros rumbos (nunca muy lejanos) al final de la mañana. Roque no, Roque siguió con nosotros todo el día, y, para adelantarles un poco, todo, absolutamente todo, el viaje.

Sin duda, Roque merece algún capitulo aparte de este relato, pero mejor dejémoslo a futuro. Simplemente para dar una idea. En cada cosa que aparezca en estas líneas Roque estará presente, fielmente estuvo en todos lados.

Después de las horas matinales ingiriendo galletitas y Cindor a rolete, venia la inauguración del flamante “equipo de cocina”. Integrado por Sol y por mí. Sol porque era la que conocía del tema, y yo….odio lavar los platos. Empezamos con uno de los “platos fuertes” (nunca mejor dicho) del menú, tan esquemáticamente pensado, de Sol antes del viaje: Fideos con salsa. Esta primer comida fue interesante por varios motivos. Primero el primer asombro de la capacidad engullidora de Dani (No lo vean esto como una critica, nunca me pareció mal comer mucho y disfrutarlo) que nos hizo replantear diferentes futuras comidas y sus raciones, y la capacidad bien relatada por juli de distraer la conversación general de Mati que, comentando sobre si le cerraban o no los bigotes interrumpió, desde una receta, hasta una posible discusión sobre le significado de la vida(tampoco lo vena como una critica, tampoco me pareció mal nunca hablar de cualquier tema con asociación rápida). A su vez, yo perdía mi poca chance de ganar la apuesta con gLUp, tan maquiavélicamente planteada días antes del viaje. La apuesta consistía en hacer decir al último incorporado (que ninguno de los dos conocía bien y por lo tanto evitábamos sospechas de arreglo), una frase especifica. En mi caso era “le cambie la fuente a la computadora” y en de gLUp era “soy el rey de la bailanta”. Para resumir: Matías nunca le cambió la fuente al a pc….estaba más cerca de perder.

Es importante recalcar una acción común a todo el día, que quizás la ubico en esta parte del relato, pero que iría bien en cualquier otro. Los tres hombres, ya desde la mañana, involucionamos a neandertales, u hominidos por el estilo, ese caluroso día tandilense. Se nos dio por hacer lanzas, así como lo leen, los señores empleaban finas herramientas suizas como lo son las “Victorinox”, para hacer el arma más rudimentaria conocida pro la humanidad, un “palo afilado”. Vale aclarar que si éramos homínidos, quizás Daniel es quién más evolucionado estaba, porque su habilidad para tallar hizo que buscara un cuchillo que era más fino y estilizado que los del resto. Y Roque estaba ahí

Así llego la tarde, que como figurita repetida en los 6 días de campamento, transcurrió a orillas del lago sin hacer nada productivo. Salvo claro ciertas fotos artísticas de las cuales Kuro y gLUp se sienten muy orgullosas. Al rato abrimos por fin el Ferne y la coca para disfrutar aun más el momento (¡Si, a las 3 de la tarde! ¡¿¡¿¡¿¡¿¡¿Algún problema?!?!?!?!?!). Mati probo por primera vez (bah, si no era la primera, le pegaba en el palo) su perdición el resto de los días tandilenses, el “Fernando”. Y Roque estaba ahí.

Más tarde, o más temprano, no recuerdo bien, en otra posición geográfica (la carpa más grande para ser exactos), nos encontramos con el denominado “quemado” un ser extraño que buscaba a Dani, con quien había sociabilizado el día anterior el y sus hermanos, recibiendo trucos de bicicleta. La intención de Dani era claramente no tener más relación con este muchacho, y convengamos que el resto estábamos mas que de acuerdo. Peeeero fue difícil despegarlo. Ojo gracias a él tuvimos algún que otro tip útil de la ciudad y además descubrimos que la moda electrónica de Tandil era muy extraña y atrasada. Seguía siendo furor (y cuándo digo furor, lo digo con todas las letras y capas con alguna que otra G de más), ¡El Counter Strike! Si señores el Counter, ese juego con el cual enviciábamos de pequeños (se que no todos pero, yo me acuerdo de los cibers repletos ehh) allá seguía siendo motivos de disputas callejeras y pasiones de las cuales nuestro visitante era sobreviviente.

Sin embargo la tarde terminaría victoriosa (uhh no perdón me equivoque de relato…), no mas bien la tarde terminaría más alto. Nos propusimos pasar a hacer la primera travesía del viaje: subir el Parque Independencia. El primer cerro suponía algo interesante, cansancio, altura, escalar, locuras de las cuales hace rato quería sentir. Nada de eso, al rato de empezar ya habíamos llegado al “castillo”, casi la empezamos a bajar sin darnos cuenta si no parábamos. Ojo el lugar era lindo y mereció sus fotos a lo señor de los anillos (Una larga tradición de fotos y videos que hicieron muy “creativo” el viaje). La vuela también fue rápida y con la cena como pensamiento (el equipo de cocina no descansa siempre piensa en la siguiente comida). Y Roque estaba ahí.

Como el día viene largo, incluso en este monótono relato, pasemos a los momentos posteriores a la cena. Decidimos, dada la abultada agenda que teníamos por delante (planeada entre fernet y fernet de la tarde) y el poco cansancio que nos había dejado la subidita del cerro, ver con nuestros propios ojos la “noche tandilense”. Y así partimos casi todos para el centro (Dani seguía negado, y quizás con razón, a ver edificios en el viaje).Y Roque nos siguió. Paramos en un pub, o más bien barsucho, que parecía simpático. Después de ordenar y sorprender a todos de mi pedido de la clave del Wi Fi al mozo(un hombre como yo tiene que estar conectado todo el tiempo), llegaron las bebidas, un Fernet pedido por el nuevo cultor de la bebida cordobesa, Matías, un Cuba libre para mi y tres licuados para los no alcohólicos restantes(Kuro, Juli y Sol). Se preguntaran: ¿Qué se pidió gLUp entonces? Si les digo que nada, y les cuento en el estado en que terminó la noche la pobre señorita, no me creerían. Pero digamos que, aunque en el inicio no pagó nada, si le robo rápidamente más de un sorbo al señor Matías de su espumante bebida. Según palabras de ella misma, solo el primer trago le “pego”, no se si es cierto, lo cierto es que funcionó e hizo que gLUp se caracterizara por decir incoherencias y ridiculeces dignas de alguien que si bien no esta lo que llamaríamos “en pedo” es un muy buen ejemplo de alguien al que llamaríamos “alegre”.

Y volvimos al campamento, el día que fue mas largo se terminaba, cansados y abatidos esperábamos el resto de los días con incertidumbre si serian tan buenos como este. Y Roque estaba ahí.

2 comentarios:

  1. yo todavia no entiendo porque pedi un licuado y no un fernet
    esas cosas raras de la vida

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  2. jajaja que hdp!

    pareciera que me hubiera leido esto el dia que nos juntamos a mojarnos en tu casa

    ni medio detalle mas jajaja

    muy rico todo ehhh

    saludos para todos y una nalgada a mi fefi querido!

    Arri...

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