¿Suena lindo el titulo de este día no? Digamos que es muy meritorio a l oque fue este interesante día y no solo una excusa para titularlo igual que uno de mis Asterix preferidos.
El que siga los relatos anteriores, notará que el “día 3” fue no solo cansador si no que llegó con poco sueño. Así que para que haya una idea, les digo que, a las 2 horas de sueño, ya me despertaba el terrible sol. Me levanté e imité a Juli, que tenia, por primera vez en el viaje, la gran idea de dormir en el tronco aledaño a nuestra carpa para escaparle al calor matutino. Me puse solo unos minutos, hasta que me di cuenta que la hora ya había llegado. Es que habíamos reservado las Bicis para las 9 (aunque yo creí que era para las 8), y había que ir a esperarlas adelante. Desayunamos, entonces, los pocos valientes que nos habíamos animado a esperar. Que como justo coincidíamos en ser los trasnochadores, creí que íbamos a morir en el trayecto que nos separaba del campamento a la mítica “no” piedra “no” movediza, que íbamos a remontar en ese vehiculo moderno llamado bicicleta.
Sin embargo el mate se acabó, el jugo que yo tomaba también, deci que no abrimos el fernet porque no hay que beber y conducir, pero también se hubiera acabado, todo sin que llegaran las bicis prometidas. Más de una hora después de que las bicis tendrían que haber llegado, es que tuvimos que emprender la investigación de que mierda había pasado. La verdad no quiero aburrir en detalles de idas y vueltas, digamos que nos RE cagaron y no reservaron una mierda o las reservaron a cualquier lado. Creo que un pobre hombre recibió en su casilla un mensaje de gLUp putenadolo, sin entender que mierda eran las bicis, o el camping del fuerte, o Tandil o nada en la vida. Pero pro suerte pro otro TE que conseguimos, logramos que un servicio venga a traérnosla.
El calculo del habido lector (o sea nadie que lee este blog) habrá dado en la cuenta de que ya estamos cercanos al mediodía. Y es así, no miento en cuestión de horarios, en todo lo demás mentiré y mucho, pero en horarios no. El sol empezaba a poder quemar un pollo al espiedo a los pocos segundos de expuesto, y nosotros seguíamos obstinados a la travesía. Pensar que la idea era volver para el almuerzo. Si, si, se que leyendo esto piensan que: “¿Estos pibes que cálculos hacen?”. Y yo le digo que bueno, no tengo idea…no agarre la calculadora ni el sentido común, me faltaba lugar en la mochila. Y también digo: ¡Que mierda t importa lo que calculo yo! Quien te crees que sos para criticar y leer sobre mi vida en un blog….ah cierto…un lector…puta madre….siga director.
A las 11 y 22 para ser exactos salimos de la “Avenida José Rodríguez” que iba los larguisimos 150 metros(o menos) de la entrada del Camping, pasando por lo de Diego, hasta la ruta lateral del lago (bueno no seria la mas larga del mundo pero capas era la mas corta, quien te dice), y luego nos embarcamos, o mas bien, nos “enbiciamos” por el camino hasta la primer parada de la bicicleteada. Lo interesante y paradigmático de este primer Stop, es que fue a solo metros del inicio. Fue así, para resumir, todo el trayecto hasta la movediza. Que no sabía Mati a donde íbamos, que se cansaba Sol, que Dani ajustaba sus frenos o que Kuro rompía todo. Bueno esta última fue interesante. A las pocas cuadras pocos tengamos todavía algo de energía y pensamos en descansar un poco.
Le dimos agua a Roque, que, claramente, nos seguía todo el trayecto hasta acá, y descansamos tomando unos helados de agua que, tan gentilmente, Dani nos compraba. Fue una parada muy larga, pero por suerte notábamos que faltaba menos de lo que creíamos para la llegada. Claro poco trayecto, pero tanto tiempo. Así es como volvimos a montarnos a las vicies renovados de energías y con muchas esperanzas de poder seg…. ¿Qué paso? ¿Por qué paramos? A Kuro se le rompía la bici ¡Y la recontraputisimamadre que loremilutapario a los fabricantes de Bici! Y bueno, llamamos a la encargada y esperamos lentamente a solo pocos metros de la esquina que nos había visto descansar por varios minutos, nos poníamos en las mismas posiciones los otros varios minutos que nos separaban de la llegada de la reparación de Kurosawa, bah, de la bici. A Kuro le faltan unos tornillos varios pero eso es irreparable bah esperamos.
El recambio llegó, de paso cambiamos a Kuro pro una bici adecuada a su edad y no la pequeña que usaba e inflamos las gomas que estaban medio, como diría una persona que conozco: “polémicas”. Y nos largamos, por lo menos hasta la estación de servicio más cercana, en donde nos los inflamos a Dani, o más bien a sus gomas, digo, digo, las gomas de la bici de Dani. ¿Cuántas paradas vamos? Ni idea, pero el siguiente trayecto fue bastante bueno hasta que ooootro problema más. Sep justamente la Bici de Dani no estaba bien y fueron a inflarla a una bicicleteria de pro ahí. Ahh en donde encontramos el tan buscado: “segundo bardeo tandilense”. No estuve presente en la acción (mi sacades en las dos ruedas hizo que me adelante un poco mas que el resto chupándome un huevo lo que pasara atrás), pero simplemente fue así. Al momento de inflar la goma Dani se da cuenta que la cosa no va pa trás ni pa adelante ni pa arriba ni pa abajo, o sea queda ahí flotando. Por lo tanto decide preguntarle, con una humildad que poco porteño puede decir que tiene, si lo estaba haciendo bien. Y con la dureza, que poco provinciano uno cree que tiene, le responde “no es ninguna ciencia pibe”. ¡Bieeen un 10 en hospitalidad hacia tus clientes pibe! No, no era ninguna ciencia, era mecánica de rodados, la cámara estaba rota, y había que cambiarla. Uh eso era EL GARRÓN así con mayúsculas y tilde. Pero lo solucionaron bien, ya que, como dice el mito popular, todos en los pueblitos se conocen. No, no era que conocían a Del Potro, capas eso iba a ser mas interesante, pero si a los del alquiler, y eso era mas barato, porque nos prometían llamar y resarcirnos el costo de la cámara nueva.
Así es como seguimos nuestro trayecto. No siguiendo el supuesto camino del mapa (que indicaba una inexistente calle), si no un práctico cartel que decía: “la piedra pa allá”. En realidad antes de seguir, vimos el momento de mas felicidad de nuestro cuadrúpedo amigo, si señores ¡Una camionetita con perros arriba! Casi muere de un paro el perro. feliz de ladrar como nunca lo hizo antes en su vida. El siguiente tramo fue mas digno que los anteriores, pero mucho menos que le siguiente. Al llegar a la anteúltima esquina a doblar en el camino, a pocas cuadras de llegar, Kuro, sin razón física aparente, se cayó de la bici sin andar. A lo cual en medio de la reorganización para llegar, nos valió de la tercer bardeada tandilense: “tómense el 504 dijo, riéndose, un conductor al pasar. Suponiendo que el 504 es el equivalente del 60 en el imaginario tandilense, propusimos pasar los 400 metros de puro sol en una rápida pedaleada. Siempre propongo cosas ¡Y nadie me hace caso! Llegue absolutamente solo al otro extremo, solo para encontrarme con un par de cosas interesantes, primero otro cartel que nos indicaba que por un camino (¡Con sombra!) nos esperaba los últimos metros hasta la base del cerro, también descubrí un lindo mensaje dedicado de parte de unos de mis compañeros laborales que me hizo recordar que a pesar de estar, cansado, acalorado y muy hambriento, podría estar trabajando, eso me alivio mucho. Por ultimo ¿Que descubría? Que mis compañeros estaban en una micronesima sombra a mitad de camino de mí. Comprendía que la pobre de Sol tiene mucha repulsión a los efectos que le provoca su tocayo astro, pero tuve que convencer, fuertemente, que el descanso sea en la verdadera sombra a los pocos metros que estaba de nosotros. Por suerte ahí si me hicieron caso y paramos a inicios del último camino.
El bagre nos picaba como en una noche de pescadores en mar revuelto. Propuse que, ya perdida la comida en el camping, logremos hacer una comida improvisada en donde nos ubicábamos. Parecía lógico ya que una de las 3 construcciones que se veían en ese desolado lugar, era un almacén. Otra era una casa y la mas grande un edificio militar, ambas seguro tenían comida pero en un caso era maleducado comer y en otro terrorífico. Los hombres valientes cruzamos la ardiente calle para comprar lo pedido al almacén. Primer problema, parecía cerrado, a lo cual una señora mayor (vieron como evité decir “vieja”) nos informaba, que más que “parecer” estaba cerrado y hace mucho, casi un año dijo. Por suerte nos indicó otro que estaba cerca. Obvio que la cercanía es relativa, sobre todo, si hay un sol que freiría un buey en 5 minutos, eran tres cuadritas, pero que tres cuadras. Créanme que cuando caminas acalorado solo de respirar por 300 metros y encontrás simplemente un cartel de cerrado hasta justo dos días después del que estás, querés quemar todo. Por suerte ya estábamos quemados y preferimos volver a nuestro precario lugar de descanso.
Sin comida ni bebida ya decidimos que mejor era hacer los metros que nos separaban del cerro y empezar a pedalear. La verdad eran en subida, y como indiqué a gLUp en su posterior pregunta ¿De 1 a 10 cuan cansados están?, estaba en un 7 y medio de cansancio. Todo eso complotó y los últimos metros los hice caminando con la bici en mano.
Habíamos llegado, uno por uno, inevitablemente nos pusimos a descansar y a terminar la poco agua que teníamos. Lo cual era un problema, porque el agüita chica estaba 5 mangos y era mucho pagar para saciar nuestra sed total. Pero nos conformamos con refrescarnos con la fuente, no tomamos de ella…bueno no todos tomamos. Después de descansar lo necesario (muuuuuuucho) nos propusimos subir a la cima del cerro. Como terminó siendo costumbre la subida fue bastante simple. Tiene poco de aventurero subir en escalera un cerro la verdad.
En la cima vimos una cosa de yeso casi blanca, que no solo no se movía si no que era tan fea tan fea que les juro que ameritaba semejante viaje para verla. También se divisaba a la pobre caída, hace ya tantos años. Sacamos las fotos obligadas, vimos el espectáculo mas tandilense posible: Roque acostado juusto debajo de la movediza (falsa obvio) y partimos la vuelta antes que los muchachos más sedientos mueran al sol.
Abajo terminamos en la fea confitería aceptando las aguas caras y hasta una cindor que acompaño nuestro almuerzo (unas hamburguesas para mi y Mati que fuimos los únicos tan corajudos para hacer semejante combinación). Con más descanso encima, decidimos emprender la vuelta.
Teníamos bastantes mas energías y a la geografía a nuestro favor. Para darles una idea el primer trayecto, que de ida nos habrá tomado 2 horas, lo hicimos en 4 minutos. La vuelta por lo tanto fue mucho mas corta. Claro que hubo paradas, la primera fue para pedir indicaciones a un gordo que ¡Si señores! Terminó el combo del día en bardeadas ya que al final de su indicación y cuando ya estábamos devuelta en camino, gritó: “que boludos a pila” Gordo nabo, éramos mas bien boludos a “pedal” (¿se entendió? Buenísimo). Después paramos en un chino para tomar una rica sprite (no, no me pagaron nada los de coca cola company….todavía) y aliviar un poco la sed. Las siguientes paradas retrazaron bastante la cosa, sobre todo la de Mati al baño, que claramente es el hombre que mas permanece sentado al inodoro que conozco, y la de las chicas a comprar ropa (la actividad mas odiada por el hombre sumándole un cansancio tal, es lo mas cercano al infierno).
Así y todo llegamos, en dos tandas porque Dani y Mati se desviaron para comprar los pasajes de este último. 7 horas, 24 minutos, 55 segundos y 8 centésimas duró todo el recorrido. Una banda.
Con nuestros planes de la tarde arruinados por el cansancio absoluto y lo tarde que era. Pensamos mejor en la cena y en bañarnos. Piensen que en 4 hombres el olor producido podía ser usado como arma de destrucción masiva y no queríamos un ataque de los EEUU a Tandil. Así que nos bañamos. Si leyeron los anteriores días se acordaran como eran las duchas y también que les avisé que iba a haber escenas mas gay de las que nos gustaría admitir. Bañarse los 4 juntos (obvio que cada uno en su ducha y con la “obertura necesaria”) cantando canciones cómo “It´s raining men” y “Like a Virgin” contaría como una de ellas. Lo loco es que una pobre nena escucho todo desde el otro lado de los baños, y pedía explicaciones a la pobre gLUp de cómo podía pasar semejante escena (que seguro solo escuchándonos, era terrible). Por suerte gLUp demostró que tiene instintos maternales y le logró explicar con palabras sencillas y no fuertes que éramos 4 pelotudos alegres.
Así es como, comimos, tocamos la guitarra (bueno yo no, Juli tocó y gLUp intentó, demasiado, aprender muchas canciones, sin terminar ni siquiera una que sepamos todos) y nos fuimos, muy hechos mierda, a dormir. La mierda, que cansancio.